Xi’an y su armada de guerreros terracota

Cuando salimos de Beijing, pensé que las peores aglomeraciones de gente habían pasado, pero lo peor acababa de comenzar…

El trayecto Beijing – Xi’an en tren bala nos tomó poco más de cuatro horas, la verdad es que las distancias en el mapa son muy engañosas, si por un momento pierdes de vista que estás viajando a través de la enorme China corres el riesgo de menospreciar los tiempos.

La fila para abordar nuestro tren era enorme, pero por suerte nuestros boletos estaban numerados y teníamos lugar sentados.

Llegamos a Xi’an casi de noche y nuestro anfitrión de Airbnb nos pasó a recoger al metro más cercano de su casa, algo que agradecimos enormemente, subimos en un Tuk Tuk y en cuestión de 3 minutos estábamos en nuestra casa temporal.

Estábamos en un barrio que no parecía ser muy visitado por turistas, pero con la ayuda de la aplicación Pleco, que es básicamente un diccionario inglés-chino logramos tener una cena bastante decente, creo que la primera que realmente me gustó en el viaje desde el Okonomiyaki tantos días atrás.

Esa noche hicimos búsqueda en blogs de otros viajeros que nos informaron cómo llegar hasta el mausoleo de Qin Shi Huang. Vivimos en una grandiosa época para viajar, incluso en la prohibitiva China tuvimos acceso a la información que necesitábamos vía internet, creo, que sin duda el nivel de dificultad de los viajes ha bajado muchísimo en los últimos diez años gracias a las herramientas tecnológicas.

Tomando un autobús sorpresivamente rápido de acceder con el número 306 y que cobraba 7 yuanes desde la estación de trenes Xi’an, nos dimos cuenta de que no todo los terrores que lees en internet son ciertos. Poco más de una hora después estábamos en el mausoleo, alistándonos para ver algo que realmente siempre pensé que solo vería por televisión.

¿Quién fue Qin Shi Huang y porque tiene más de ocho mil guerreros enterrados en su mausoleo?

De inicio pensaremos que es un megalomano hecho y derecho, porque casi siempre la respuesta de estos enormes actos es para ser siempre recordados por futuras generaciones, pero Qin Shi Huang habría sido recordado como el primer emperador chino, el que unificó a China, el que comenzó la muralla China, el que estandarizó medidas y moneda en todo el imperio, el que creó el lenguaje escrito unificado… Vamos, China no sería lo que es, de no ser por este señor, entonces sí, a pesar de ser una excentricidad, me cuadra mejor lo de los guerreros.

El recorrido está dividido en tres grandes fosas, donde se han ido descubriendo los guerreros hechos de una especie de barro.

Una enorme fosa, cuenta con la mayor parte de los guerreros restaurados y alineados como fueron enterrados. La vista del lugar lleno de estos soldados es tan impresionante como el número de visitantes que nos acompañaron ese día. Pueden ver la cantidad de gente en la orilla de la foto de arriba.

De cualquier manera no deja de impresionar ver a todos esos combatientes terracota alineados. Todos con diferentes ropas, gestos y peinados, inmortalizada ahí por órdenes de su emperador, no sabremos si fue un acto de lealtad, pero lo han cuidado más de 2mil años.

Otras dos salas muestran otros guerreros de diferentes rangos, e incluso caballos. Algunos son expuestos en vitrinas mucho más cerca, estos son los que más me impresionaron por su nivel de detalle. Además según lo que se puede leer en el lugar, estos guerreros se encuentran pintados, pero al ser extraídos pierden los colores, es por esto que las últimas exhumaciones se han ralentizado buscando una solución va este problema.

Después de recorrer las salas y de quedarme absolutamente impresionado comenzamos nuestro camino de vuelta unas horas después de haber llegado a ese increíble lugar.

Completamente en mis lugares que hay que ver antes de morir, y si pueden visitarlo en temporada baja seguramente encontrarán un encanto diferente al que nosotros vivimos.

Xi’an

Como no siempre hay que creer todo lo que leémos en internet, nos fuimos a dar una vuelta a la ciudad de Xi’an, que según todos no tiene nada de entretenido. A mí me encantó. Comprobamos nuevamente que China tiene ciudades hermosas, sus ciudadanos, son otra cosa.

Una mezquita en China

Paseamos por un barrio musulmán, completamente lleno de colores y pudimos entrar a una mezquita que no se parecía en nada a las que había visto en mi vida.

El casco viejo de la ciudad está rodeado de una muralla, en una mezcla de modernidad y tradición esta ciudad tiene un carácter propio que no he visto en ninguna parte del mundo.

No sé qué decirles, tal vez haya sido por el sentimiento de haber cumplido un sueño que me dejó haber visto los guerreros, tal vez las dos torres dedicadas a la campana y al tambor… el aspecto que era absolutamente distinto a todo lo que había imaginado en una ciudad china , ese paseo en el barrio musulmán o tal vez fue por la iluminación nocturna de sus edificios y muralla pero a mi me encantó Xi’an.

Xi an es una visita obligada para ver los guerreros terracota, no dejen de disfrutar también la ciudad, no saben lo que puedan encontrarse por el camino.

La siguiente parada es Leshan y el Buda de piedra más grande del mundo.

Chris

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