Beijing

Llegamos a Beijing y algunas cosas se nos fueron escapando de las manos. Teníamos las indicaciones del departamento de Aribnb donde nos íbamos a quedar, pero llegar a él fue mucho más complicado de lo que pensábamos.

Viajar en 2018 es muy fácil con el acceso a Google maps, todo es como pedirle indicaciones y este te lleva incluso sin conexión, simplemente precargado el mapa.

Esta realidad no se cumple cabalmente en China, ya que el servicio de Google está bloqueado y la ubicación del GPS te ubica en un radio de unos 200 metros a la redonda, y tardamos bastante más tiempo del que me sentiría orgulloso en admitir en darnos cuenta de que el mapa no correspondía con lo que veíamos a nuestro alrededor y no ayudó que por ser la zona de embajadas todas las calles estuvieran cerradas al acceso peatonal.

En fin, casi una hora después de haber bajado del metro por fin encontramos nuestro increíblemente bien ubicado departamento.

Sanlitun

Cuando salimos a dar una vuelta por el barrio pensé que aquel lugar sería una excepción en Beijing. No tenía para nada la pinta comunista que me había planteado en mi cabeza ver los próximos días. Grandes edificios con arquitectura moderna, un gran centro comercial Starbucks, Nike, Apple Store y muchísimo movimiento.

En nuestra última noche en Corea nos alcanzó el año nuevo Chino y con él todos los bien fundados temores de visitar la capital del país más poblado en su temporada más alta. Porque China tiene más de 1390 millones de habitantes, y yo calculo que la mitad estaba en la capital esperándonos… Ok, exagero.

El primer día en la ciudad no hicimos mucho más que comer y dar una vuelta por nuestro barrio (además de perdernos para encontrar nuestro hospedaje), al siguiente día iríamos a la muralla china y teníamos que estar mentalizados y listos para la que temíamos ingenuamente fuera nuestra visita más saturada de gente en China.

Si quieres saber cómo nos fue en la visita a la muralla china acá está la entrada de nuestra aventura que nos llevó todo el primer día.

Día 2.

Como no teníamos demasiado tiempo en Beijing, consultamos con otros blogueros lo imperdible de la ciudad y las coincidencias fueron la ciudad prohibida y el templo del cielo.

Templo del cielo.

Construido desde 1406 hasta 1420 este impresionante parque da albergue a una de las edificaciones más impactantes de la capital. El salón de oración de quita el aliento al verlo y sobre todo con la cantidad de gente que se había aglutinada ese día.

La ciudad prohibida.

Al salir del templo del cielo unas dos horas después de comenzar nuestra visita nos dirigimos a la ciudad prohibida, llamada así porque en otros tiempos solo podías pasarla si el emperador te había invitado.

Una gran foto de Mao nos daba la bienvenida para recordarnos que el imperio se apagó hace mucho tiempo.

Un enorme, pero de verdad enorme complejo de palacios que sirvió para los gobernantes chinos desde 1420 hasta inicios del siglo pasado se nos puso de frente, y después de pasar un control militar digno de la envergadura de dicho complejo logramos comenzar la visita.

Casi dos horas nos tomaron recorrer los 720 km cuadrados y no podía dejar de pensar que algunas partes de este gran complejo existían cuando la gran Tenochtitlan estaba en su apogeo, así de eterna es China. En nuestro recorrido veíamos como los otros turistas (los chinos) que eran enorme mayoría nos miraban asombrados como si nunca hubieran visto occidentales en su vida. En más de una ocasión se acercaron a nosotros a pedirnos una foto, y aprovechamos para ser recíprocos.

La ciudad prohibida se podia observar desde un parque posterior que ofrecía una vista llena de neblina y contaminación en donde se encontraba el templo budista menos respetado de todo nuestro viaje. Los ciudadanos chinos no son precisamente los más respetuosos del budismo o del civismo.

Beijing nos sorprendió, su sistema de transporte público es muy bueno y hay poco que mejorar en cuanto a infraestructura.

Algo impactante es la cantidad de bicicletas y flemas pero cápita. No vas a avanzar más de 200 metros sin escuchar a alguien limpiar su garganta sonoramente. (No se preocupen, no tengo fotos de las flemas)

Al volver a nuestra casa temporal estábamos molidos, nuestro siguiente destino era Xi’an y los guerreros terracota.

Chris

#Beijing #sonbienvagos #asia90d

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