La muralla china en la China de verdad.

La visita a la muralla China justo en las celebraciones del año nuevo chino se convirtió en una experiencia completamente surrealista. El viaje en sí, es una experiencia muy folklórica, que casi supera a la muralla y es algo que no sé si recomendaría, me explico:

Visitar la muralla china es algo que todos queremos hacer en algún punto de nuestra vida y todos escuchamos desde niños que es la única estructura hecha por el hombre que puede visualizarse desde el espacio (cosa que no es cierta). Yo personalmente no tenía muy altas las expectativas, siempre he pensado que al fin de cuentas es una barda, solo que muy larga y famosa.

Lo sé, soy un Grinch.

No voy a negar que la muralla es impresionante, su forma extendiéndose por las montañas y recorriéndolas como si una imponente serpiente protectora estuviera reptando bajo el sol de china es algo que va a quedar sembrado en mi cabeza por siempre, y es que, esta gran pared que se extiende por más de 21000 kilómetros (según datos oficiales de la año 2012) y que sirvió para proteger a China de las posibles invasiones mongolicas sigue siendo un punto de peregrinación para los chinos de todo el país que orgullosos se pasean sobre la majestuosa y larga estructura de piedra.

Lo que me lleva al otro punto de nuestra experiencia de hoy. Parecería que Buda me estuvo preparando para este día: meditar, bien y mal, dualidad, respeto, sembrar obras buenas para cosechar felicidad…dieron paso a la gran lección que se ha perfeccionado en China:

A la mierda, yo primero.

Soy de México, un país que considero está lejano de ser cívico, una sociedad que está lejana de ser empática en su día a día (no siempre y no todos) y un pueblo que está lejano de ser honesto y respetuoso (favor de no sentirse aludidos si no les queda el saco, y si te quedó el saco favor de cambiar), pero China es el siguiente nivel, y lo hemos vivido en su máxima expresión.

Si Octavio Paz dijo que ser mexicano es la oportunidad de chingar o ser chingado creo que hoy descubrí el siguiente paso y no me gustó. Me detengo porque estoy muy atropellado en mi narración, seamos más cronológicos.

Importante. Las horas a continuación son una mera aproximación con redondeos que simplifican la narrativa. Los personajes no son ficticios.

10:00 AM

En búsqueda del arca perdida.

Aparentemente, según habiamos leído en varios blogs en español y en inglés, para llegar a la muralla china desde Beijing tenías las siguientes opciones:

  • Saber chino y moverte en medios de transporte locales.
  • Pagar cantidades altas e ir en un tour guiado acompañado de hartos turistas.
  • Pagar un taxi y arriesgarte a ser timado.
  • Perderte y no llegar nunca vagando eternamente en el Inframundo chino.

Todas las opciones anteriores son siempre y cuando no sea temporada verano, en ese caso debes prepararte para sufrir y si estás en el año nuevo chino es mejor no intentarlo.

Challenge accepted!

En plenas celebraciones de año nuevo estamos encaminandonos a intentar llegar en tren local, sin una pizca de conocimiento de chino, pero con harto entusiasmo.

Sandy le tomó una captura al nombre Badaling en chino (donde está la muralla) y salimos a la aventura…

Debíamos dirigirnos a la estación Xizhimen, de acuerdo a lo que leímos en un blog ahí salía el tren que en una hora nos llevaría a Badaling para caminar sobre la muralla china.

El metro de Beijing es muy fácil de utilizar. Así que sin perdernos llegamos a nuestro destino rápidamente. Encontramos la estación de tren, pero estaba inusualmente vacía, nos sorprendió bastante y casi nos emocionó, por mi mente pasó.

“Probablemente no salen a turistear los chinos hoy y siguen con la resaca de año nuevo en sus casas”.

Una vida tan fácil no sería emocionante.

Con nuestro pantallazo de “Badaling” en chino, nos acercamos a la puerta y se lo enseñamos a un policía y este nos acercó a una camarada suya que nos contestó con un papel con instrucciones en inglés. En esos momentos me sentía como el coyote y el correcaminos intercambiando mensajes escritos.

Bueno, por lo menos teníamos una instrucción de cómo continuar el camino, rápidamente nos fuimos a la estación de metro Huoying, de donde sí salían trenes a Badaling como nos advirtieron por escrito, y además, siendo sincero no había tanta gente. Solo nos formamos aproximadamente una hora y una vez en la ventanilla Sandy enseñó su imagen en chino y yo enseñé una que decía “round trip” también en chino, a lo que nuestro interlocutor contestó con un rotundo “No, no, no”, y levantó su índice en lo que interpretamos como que solo eran “de ida”, aún así, nos dió dos boletos blancos y dos azules, por fin obtuvimos los boletos que nos llevarían a ver una de las siete maravillas del mundo moderno (Hell yeah! Con esta llevamos seis).

Nos fuimos a formar para esperar el tren y cuando abrieron las puertas todos corrieron, como no queríamos quedarnos atrás, corrimos más fuerte y alcanzamos un lugar sentados y juntos.

A eso de las 13:00 estábamos sentados en un tren, saliendo de la estación rumbo a la gran muralla.

14:00

La gran muralla china.

Habían pasado unos cuarenta minutos de viaje cuando la ví por la ventana. El primer vistazo de la muralla me impresionó mucho, en medio de las montañas una gran serpiente de piedra que se pierde hasta donde la vista alcanza. Adornada con torres a lo largo de su majestuosa existencia parece decirme.

“Aquí estoy y soy mucho más de lo que esperabas.”

Con buen humor bajamos del tren y seguimos a la horda, por un momento dejamos de ver las señalizaciones para caminar y solo veíamos una gran fila (por llamarla de alguna manera), ni hablar, a formarnos, no era momento para ponernos de creativos buscando caminos.

Compramos un boleto para un funicular que nos dejó en la muralla después de haber hecho otros cuarenta minutos de fila. No nos estábamos enterando de mucho, esperábamos ver un cubículo de Tourist Information, pero este nunca apareció o probablemente sí existía solo que su nombre no estaba escrito en inglés, en cuyo caso no hubiéramos obtenido ayuda igualmente.

Para cuando llegamos arriba eran casi las 3:00 de la tarde y había mucha, mucha gente. (Había tanta, pero tanta gente que para comenzar a dimensionar voy a usar el feísimo plural: gentes).

Una vez que bajas del funicular, tienes dos opciones para recorrer la muralla, hacia la izquierda y la derecha, comenzamos el camino hacia la derecha, porque se veían menos gentes. La luz del sol llegando cada vez más horizontal le daba un aspecto mucho más pictórico a la muralla. Aunque la serpiente de piedra aquí estaba llena de plumas de colores, por la ropa de todas las gentes aglutinada a lo largo de la zona en la que se podía acceder. No había un espacio libre para poder hacer una de las fotos maravillosas que circulan en internet de la gran muralla sola, pero vinimos hasta acá para vivir la muralla, no para sacarle fotos.

No hay mucho que poder contar de la muralla que no sean datos históricos y anecdóticos del recorrido.

Llegamos hasta donde es permitido y comenzamos a ir hacia el otro lado, fue ahí donde descubrimos que había posibilidad de bajar caminando. Así que seguimos nuestra ruta hacia allá a pie pensando que seguramente por ese camino también podríamos regresar a la estación de tren, en algún punto.

Por el recorrido de casi 2 horas fuimos pasando por torres estratégicamente colocadas, estás torres sirvieron como puntos de vigilancia y fueron vitales para la efectividad de la defensa que representó en su tiempo esta muralla, servían como sistema de comunicación y permitían a los chinos estar muy bien protegidos, siendo una muestra de su ingenio e inteligencia. Este día fueron una muestra de su falta de pericia e inteligencia colectiva.

¿Por qué?

Algunas de las estaciones de vigilancia cuentan con solo una puerta de cada lado, así que tienes que en algún punto pueden toparse dos personas de frente.

Hasta aquí todo bien, pero ahora imaginen que no son dos personas, ni mucha gente, sino, un chingo de gentes sin ceder el paso. ¿Recuerdan la ideología que mencioné al inicio de este post?

A la mierda, yo primero.

La gran mayoría de las gentes la aplican.

Resultado. Dos montones de gente de cada lado de la puerta empujando y nadie dejando pasar, como retando las leyes físicas, pero no, dos cuerpos no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio. Nosotros estábamos muy entretenidos viendo el comportamiento de la gente y los niños estaban muy entretenidos con nuestra apariencia. Porque he de contarles que vimos muy poca gente con rasgos no orientales, creo que cinco sería un número muy alto, así que éramos un foco de atención.

Al acercarse a la puerta todos empujaban y solo los que tenían niños gritaban intentando protegerlos, al pasar por ahí una mujer parecía estar intentando organizar, pero su cara reflejaba frustración ante la apatía de los que empujaban.

Tardamos algo así como media hora en pasar por una torre que tiene unos 10 metros cuadrados de espacio. Con orden, la misma cantidad de gente hubiera pasado en un minuto sin exagerar. Pero no, aquí no hay orden. Todos empujando e incluso uno comenzó a escalar… ¡A escalar la gran muralla! Esa que protegió por siglos a China de los mongoles. Sin palabras…

16:30

Ya llevábamos una buena parte recorrida cuando le dije a Sandy que deberíamos comenzar a buscar cómo llegar a la estación porque no sabíamos si teníamos boleto de regreso y seguro “nos vamos pasar dos horas formados, ja, ja ,ja”.

Cuando llegamos a la estación desde donde teníamos que regresar vimos un amontonamiento de gente (no tanta para ser gentes) alrededor de lo que parecía ser la taquilla. Hasta aquí, no sabíamos si dos de los boletos que nos habían dado en Beijing eran de vuelta o no, solo tenían una diferencia en vez de un número uno, tenían un número 6, eso es todo lo que entendíamos de los boletos.

Volviendo a la horda de gente (que me recordaba a capítulo de walking dead cuando atrapan a alguien para devorarle), nos estábamos acercando cuando alguien vio nuestro boleto y con su mano nos hizo una seña de “6” y nos señaló la estación, o eso interpreté; en cualquier caso nos acercamos a la entrada de la estación.

La cantidad de gente aquí era aún mayor que en la taquilla, no había una fila y todos intentaban colarse, sin importar nada. La escena era caótica, mucha gente gritando, los niños llorando, los policías que parecían niños de quince años estaban intentando detener a la muchedumbre sin éxito alguno y nosotros ni siquiera estábamos seguros de tener boletos de regreso.

Nuestra situación era la siguiente:

Estábamos a 70 kilómetros de Beijing, sabíamos que había buses que regresaban, pero no teníamos idea de dónde comprar los boletos, ni como preguntar cuáles eran los autobuses correctos. Sabíamos que toda la gente peleando en nuestras narices estaba luchando por un lugar en el tren de regreso, lo cual no era nada alentador en cuanto a poder abordarlo, y la noche iba a llegar pronto.

Al ver cómo se estaban tornando las cosas tomamos una decisión.

Be water my friend .

No recuerdo las palabras exactas como para citarlas aquí y obviamente no tengo internet para buscarlas, así que lo diré lo mejor que recuerdo. En una entrevista Bruce Lee habló de una manera filosófica de ver la vida que va algo así:

Si vacías agua en un vaso, el agua se convierte en el vaso, si la pones en una jarra se convierte en la jarra, el agua se adapta el agua fluye y aplasta. Sé agua mi amigo.

Viendo todo ese caos rodeándonos nos hicimos agua, y con la práctica adquirida en México nos hicimos como hielo en el agua y flotamos.

Mi barrio me respalda.

La gran aglomeración de gente nos miraba extrañados cuando decidimos colarnos justo en medio de la gran pelea de empujones. Los segundos de duda nos sirvieron para continuar, como no sabíamos si nuestros boletos eran válidos y no podíamos arriesgarnos a perder ese tren aplicamos la sabiduría japonesa de los monos.

No hablo, no oigo, no veo.

No hablo chino.

No oigo lo que me dice el policía.

No veo que dice que me detenga y enseñó los tickets que tengo apretados por los puños.

Entre tanto barullo y la gente empujando a los policías, no hicieron esfuerzo al ver que perderían demasiado tiempo con nosotros como para detenernos y nos dejaron pasar.

Ya en la nueva No-fila vimos como la gente se amontonaba para poder entrar hasta donde estábamos. Los policías y civiles se empujaban y gritaban como si fuera una insurrección social.

La gente que nos rodeaba ya instalados en la No-fila se tomaron las cosas con tranquilidad, como si nada estuviera pasando. Unas niñas aprovecharon para tomarnos fotos, algunos más se sentaron en el piso en medio de la aglomeración. Estaba sorprendido de cómo los niños no estaban llorando por claustrofobia, supongo que en su día a día viven situaciones parecidas y ya esto no les sorprende. A lo largo del tiempo que estuvimos ahí algunos adultos intentaron hacer la conversación, cuando les decíamos que no hablábamos chino ellos escribían en su celular cosas y nos las daban a leer… pero claro, tampoco leemos chino, así que no nos enteramos de mucho. Pero supieron que éramos de México porque Sandy les enseñó el país en Google maps disponible sin conexión.

Después de varias falsas alarmas, dejarnos avanzar dos veces un par de metros, y ver llegar trenes y bajar gente de ellos, sin que nos dejaran salir, abrieron las puertas a las 7 pm. Comenzaba a pensar que iban a hacernos a esperar otras dos horas ahí, cuando, después de media hora en el andén llegó el tren y todos subieron.

Por suerte tuvimos dos lugares sentados, partimos y en el camino de regreso con mucha gente de pie y ruido, es que comenzó la redacción de este post, que estoy terminando de escribir en otro tren, ahora de camino a Xi’an.

Creo que nunca sabremos si los boletos eran redondos, pero lo que sí sabemos es que pudimos regresar a Beijing en el siguiente tren que salió a las 7:30 pm, es decir, esperamos dos horas y media en aquel lugar apretadísimos, parados y con mucho ruido. Un acercamiento bastante efectivo a la divina comedia.

Como han podido leer comencé con un: “no sé si recomendaría la aventura”. En el calor del momento, con toda la carga emotiva de aguantar probablemente uno de los días más poblados de la muralla china lo dudaba, ahora con un par de días de distancia me queda la experiencia y una sonrisa al recordarlo.

Me alegro de que hayamos podido encontrar la manera de salir adelante a todas las dificultades de ese día, porque, al final, ese es un componente crucial de la vida, siempre vienen distintas pruebas, diferentes situaciones, diferentes envases, pero el agua siempre se adapta.

Sean agua amigos.

Espero haber sido capaz de transmitir las emociones sentidas lo más cercano a como sucedieron, no se preocupen, todo fue muy divertido.

Chris.

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